Un fallo en los sistemas de Microsoft y de la empresa de ciberseguridad CrowdStrike generó un caos aéreo a nivel mundial. Los problemas se reportaron primero en Estados Unidos y fueron extendiéndose a distintas ciudades del mundo, principalmente en Europa y también en Australia. 

Desde la firma tecnológica informaron que el problema ya fue identificado y que están trabajando en poder solucionarlo. Mientras tanto, desde la Administración Federal de Aviación informaron que producto del error en el sistema, todos los vuelos quedaron en tierra,

Según datos de la agencia de ciberseguridad francesa (Anssi) por el momento “no hay evidencia que sugiera que esta interrupción se deba a un ciberataque”. En tanto que las autoridades alemanas afirmaron por su parte que el fallo informático global se debió a una “actualización defectuosa” de la firma de seguridad CrowdStrike que está bloqueando los sistemas de Microsoft.

Por fuera de los Estados Unidos, el fallo generó severas complicaciones en los aeropuertos españoles. “Debido a una incidencia en el sistema informático, se están produciendo alteraciones en los sistemas de Arena y en los aeropuertos de la red en España, lo que podría provocar retrasos”, advirtieron las autoridades españolas en la red social X.

(EFE)

Además de los problemas en aeropuertos, en algunos países la falla también afecta a la Bolsa de Valores, compañías ferroviarias , cadenas de televisión y entidades bancarias. De hecho, usuarios comenzaron a reportar inconvenientes para utilizar cajeros automáticos.

El aeropuerto de Edimburgo y de Manchester también comunicaron problemas en sus servicios. La mayor compañía ferroviaria del Reino Unido, Govia Thameslink Railway (GTR), advirtió a los pasajeros sobre posibles interrupciones debido a “problemas generalizados” de informática, según relevó Infobae.

En Australia y Nueva Zelanda, una interrupción masiva afectó los sistemas informáticos, causando retrasos en los viajes, afectando las emisiones televisivas y desconectando los sistemas de supermercados. El Coordinador Nacional de Seguridad Cibernética de Australia aclaró que el fallo se debió a una plataforma de software de terceros, descartando inicialmente el involucramiento de hackers.