Silvia Vaisman es profesora de Educación preescolar y en Ciencias de la Educación (UNR), especialista en Ciencias Sociales (Flacso), integrante del equipo de orientación escolar del colegio La Salle, y profesora en institutos de formación docente. En un mano a mano con Rosario3, la profesional habló de cómo trabajar desde la escuela la relación de las infancias con la política, la necesidad de formar futuros adultos comprometidos por una sociedad más fraterna y solidaria, y el papel de los docentes y la escuela, entre otros.

–¿Cómo se trabaja la política en la escuela y con los niños y niñas?

Toda educación es política. Los docentes trabajamos sobre qué mundo queremos, qué sujetos queremos desarrollar, en definitiva el sentido de lo educativo. Esto deriva en prácticas educativas que constituyen una concepción de la política. Estoy hablando de qué sociedad queremos conformar, hacia dónde queremos ir, qué niños y adolescentes queremos.

Las respuestas que nos damos son: infancias y adolescencias que puedan participar activamente, pensar y hacer por el otro, que puedan dialogar con respeto al otro, alojar a las diversidades.

En la escuela se ponen en juego dispositivos que ayudan a pensar una sociedad mejor desde un hacer y sentir de los chicos en el encuentro con los otros. No se trata de hablar de la política o de los políticos o de los gobiernos, sino de pensar lo político donde ellos puedan participar activamente caminando hacia la sociedad que queremos construir. Enseñar la paz en ambientes de encuentros donde el otro vale, enseñar democracia enseñando la escucha y el diálogo sin violencia y con respeto.

Silvia Vaisman es profesora en Ciencias de la Educación. (Foto: Facebook Silvia Vaisman)

–¿De qué manera se trabaja con los prejuicios que traen los niños desde la casa o por el entorno que los rodea?

–En realidad todos tenemos prejuicios y tenemos juicios. Es fundamental saber y poder reconocer los propios prejuicios y poder controlarlos para trabajar con los chicos. Por ejemplo con las prácticas de la ESI (Educación Sexual Inclusiva): no prejuzgar, escuchar al otro, entender que el otro es otro, que el otro no necesariamente piensa o actúa o siente como uno. Y poder respetarnos en la convivencia desde las diversidades. Es un trabajo del adulto llevar a despojarnos de los prejuicios e identificar al otro y respetarlo. Y con los chicos enseñarle para que se puedan abrir y encontrarse con el otro.

–¿Y qué sucede con los discursos que ya vienen de casa o del entorno del alumno sobre la política?

Lo que uno trae de la casa es el capital cultural que uno trae a la escuela. Y ese capital tiene el valor que es de cada uno. La escuela es un espacio de heterogeneidades y diversidades, distintas familias, distintas casas, distintos pensamientos, distintos sentidos comunes. Habilitarlas y discutirlas, escucharlas con respeto a la palabra del otro: son tareas fundamentales de la escuela. Hay que facilitar el diálogo y poner palabra al sentido de la vida, construir una mejor sociedad.

La docencia tampoco es un colectivo homogéneo, muchos maestros pasan con diferentes miradas, y eso es una riqueza. Confluyen distintas miradas y esto es riquísimo. Por eso la escuela es tan valiosa.

–¿Y la famosa grieta aparece?

–Aparece en la vida de todos, aparece en todos lados, como no va a aparecer en la escuela. Todo la que pasa en la vida pasa en la escuela.

–¿Un docente puede enseñar de manera objetiva?

–No existe objetividad en nada. El enfoque depende de la lectura de la realidad. ¿Puede alguien no transmitir lo que piensa? 

Lo curricular es un recorte de lo posible de ser enseñado y ese recorte depende de las respuestas que nos damos a esas preguntas que nos hacemos hacia dónde vamos como escuela.

La escuela es un colectivo heterogéneo, vamos a tener miles de respuestas que no son solamente la de los docentes, están las familias, los compañeros, etc. La riqueza es respetar las subjetividades, reconocernos en las diferencias y que podamos caminar a una sociedad más justa y solidaria. Ninguna práctica social es objetiva.

–¿Los chicos están más o menos politizados que antes?

–No sé qué sería el antes. Hay otra vida, hoy hay chicos que están interesados en lo político que tiene que ver con lo social a diferencia de lo que nosotros entendíamos como político. Ellos hacen cierta política que nosotros no hacemos. Van buscando mejores maneras de vivir y reconocimiento de derechos, que uno antes ni los pensaba. Participan políticamente, no todos. Muchos quieren cambiar cosas del mundo, que no tiene que ver con el sentido político partidario o de militancia. Su militancia hoy pasa por otros lugares. Les importa lo social y el mundo. Y están atravesados por necesidades de cambiar el mundo y las relaciones humanas.