Cuatro manifestantes murieron en Bolivia por las heridas sufridas cuando policías y soldados reprimieron el viernes a la noche a tiros una marcha de partidarios de Evo Morales en Cochabamba, en el centro del país, informaron hoy autoridades, con lo que sube a nueve la cifra de víctimas solo en esa protesta.

En total, ya suman 22 las víctimas fatales tras el golpe de Estado consumado en ese país. La violencia recrudeció luego de que buena parte de la prensa internacional fuera echada de territorio boliviano.

El representante en Cochabamba de la Defensoría del Pueblo de Bolivia, Nelson Cox, dijo además a CNN en Español que otras 125 personas resultaron heridas y 110 manifestantes más fueron detenidos, en la que fue la jornada más violenta desde la renuncia y salida del país de Morales.

"Acaso somos perros"

Los féretros de algunos de los fallecidos comenzaron este sábado a llegar a Cochabamba, capital de la región homónima, la más castigada por la violencia desatada tras los comicios del 20 de octubre que desembocaron en la forzada salida de Morales del país.

Los ataúdes de cinco de los fallecidos en los disturbios del viernes fueron recibidos con gritos clamando justicia frente al Instituto de Investigaciones Forenses en Cochabamba, en el centro del país.



Familiares y amigos insistieron en las denuncias sobre una dura intervención de policías y militares el día antes, cuando una marcha de cocaleros afines a su líder Evo Morales intentaba entrar en Cochabamba.

"Acaso somos perros", se preguntaban, para denunciar ante las cámaras que "no pueden matar de esta manera", reportaron medios locales.

El gobierno interino de la autopraclamada presidenta Jeanine Áñez mantiene que no está claro que los disparos mortales fueran de policías y militares, que desde el lunes pasado patrullan conjuntamente para intentar mantener el orden tras el caos en que se sumió Bolivia con la salida de Morales ese día camino de su asilo en México, informó Télam.

La represión

La violencia se inició sobre un puente que une el municipio de Sacaba con Cochabamba y luego de que un grupo de 400 productores cocaleros intentaran llegar al centro de Cochabamba.

Militares y policías reprimieron el paso de los manifestantes. El comandante de la Policía en el Departamento de Cochabamba, Jaime Zurita, indicó que la institución sólo usó agentes químicos, aunque dijo que los militares tenían armamento letal.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CISH) condenó el uso desproporcionado de la fuerza policial y militar en Cochabamba. Lo propio hizo la ONU.

"Las armas de fuego deben estar excluidas de los dispositivos utilizados para el control de las protestas sociales”, dijo en un comunicado.

La situación en Bolivia se ha ido agudizando tras las elecciones en las que Morales fue reelegido para un cuarto mandato consecutivo, entre denuncias de presuntas irregularidades en un informe de la Organización de Estados Americanos (OEA), que pidió repetir esos comicios.

Morales renunció el domingo luego de que la policía se amotinara y que las Fuerzas Armadas lo presionaran para que dimitiera. También denunció que lo amenazaron de muerte junto con su familia y saquearon su casa.

Al día siguiente viajó a México en condición de asilado, no sin antes pedir a sus bases condenar lo que él considera un "golpe de Estado", que "se consumó" luego de que la senadora opositora Jeanine Áñez asumiera la Presidencia interina de Bolivia en una sesión legislativa sin quórum.

Con las muertes en Cochabamba, el número de fallecidos en Bolivia desde el comienzo de la crisis subió a 22 mientras que el de los heridos supera los 500.

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