Una leyenda. Eso es lo que fue, es y será Tomás Felipe Carlovich. Un jugador de fútbol con ADN de potrero que no necesitó observar de cerca las grandes luces del fútbol porteño ni aparecer en las revistas de la época para generar un consenso: fue de los mejores futbolistas de la historia.

Nacido en Rosario el 19 de abril de 1946, criado en el Barrio Belgrano, fue el último de siete hermanos hijos de Mario (plomero de ascendencia croata) y su madre, Elvira. Y de chiquito mostró el amor por la pelota y el talento cuando ella estaba a sus pies. Nunca abandonó su amor por el barrio y se mantuvo apegado a una vida simple, sencilla y austera.

"Acá en Rosario se han inventado un montón de cosas acerca de mí. Pero no son verdad... A los rosarinos les gusta contar cuentos. Algún caño de ida y vuelta habré hecho, pero no es para tanto"", dijo alguna vez cuando le preguntaron por su famosa jugada del doble caño.

El Trinche en bici, una postal de barrio Belgrano.


Es ídolo de Central Córdoba, club de barrio Tablada, con el que consiguió el título y el ascenso a Primera B en 1973. Antes había pasado fugazmente por Rosario Central, cuatro meses a préstamo en Flandria y desde 1972 en el Charrúa.

Estuvo en el club en cuatro etapas: 1972-1974, 1978, 1980-1983 y 1986, totalizando nueve temporadas con 28 goles en 236 partidos. En el medio jugó en Colón (tres partidos en primera), Independiente Rivadavia de Mendoza (donde le ganó un amistoso a Inter de Italia con una gran actuación suya) y Deportivo Maipú también de Mendoza.


Quizás, su consagración definitiva como crack se dio en un partido que la selección de Rosario le ganó a la Selección Argentina que se preparaba para el Mundial de 1974. Aquel 17 de abril de ese año, en la cancha de Rosario Central, un equipo conformados por cinco futbolistas canallas, cinco leprosos y el Trinche le dieron una lección de fútbol a la formación nacional.

Al término del primer tiempo los rosarinos (con Obberti, Kempes y el Trinche, entre otros) ganaban 3-0 y cuenta la historia que Vladislao Cap, el DT nacional, le pidió a su par rosarino que sacara a Carlovich. Fue 3-1, pero su demostración borró cualquier duda que pusiera existir.

Para Alejandro Cachari, periodista de Radio 2 y El Tres, "era una leyenda del fútbol rosarino, identificado plenamente con su ciudad, un personaje fundamental, fundacional del fútbol de esta ciudad, que siempre se ha considerado generador de estrellas".

"Es curioso que es mucho más la gente que no lo vio que la que sí lo vio. Y todos coinciden en que ha sido un futbolista extraordinario, fenomenal, hasta reconocido por el propio Diego, que para los que lo vimos fue el mejor de todos, diciendo 'vos fuiste mejor que yo'. Esa es la síntesis de lo que fue para una ciudad que vive, palpita y se nutre del fútbol como pocas", agregó.

Carlovich y Diego Maradona, en 2019, cuando el Trinche lo conoció.


Por su parte, David Luis (otro periodista de Radio 2) comentó: "Siento mucha indignación por su muerte. Lo recuerdo como un bohemio, un buen amigo, un buen vecino. Lo quiero recordar con un caño, un sombrero, un gol, una vuelta olímpica de Central Córdoba".

"Carlovich no llevaba la pelota. La pelota lo llevaba a él. Una pelota que parecía inteligente, que disfrutaba de hacer cosas artísticas y arrastraba atrás a un futbolista”, dijo César Luis Menotti alguna vez. Hoy la ciudad y el mundo del deporte lloran su muerte absurda.